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Palabras de la Dra. Laura Carrera Lugo, Inauguración del Centro Integral de Mujeres Activas, CIMA
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Señora Presidenta Municipal Blanca Alcalá Ruiz;
Abogada Erika Alatorre Abundis, directora del Instituto Municipal de las Mujeres;
Regidora Lidia López Aguirre, presidenta de la Comisión de Equidad y Género;
Lic. Juan de Dios Bravo Jiménez, secretario de Gobernación municipal;
Lic. Fernanda Díez Torres, directora del Sistema Municipal del DIF Puebla;
Lic. Gabriela Alcalá Ruiz, presidenta del patronato del Sistema Municipal del DIF Puebla;
Estimada señoras y señores:
Todo lo que se hace en beneficio de las mujeres, se traduce en beneficio para la sociedad entera. Esta es una lección central que el mundo está aprendiendo.
Hoy, respetar y hacer valer el derecho que tienen las mujeres a contar con oportunidades para desarrollarse y para vivir en paz no es una opción: es una prioridad que ninguna comunidad debe obviar.
Para la Comisión Nacional que dirijo, es un gusto y un honor que nos hayan invitado a compartir este momento importante para las mujeres poblanas, particularmente para quienes menos recursos tienen, pues enfrentan la vida en condiciones de mayor vulnerabilidad.
La creación de organismos como este Centro Integral para Mujeres Activas es una respuesta a una realidad inocultable: México no podrá salir adelante mientras sus mujeres vivan discriminación, desigualdad y violencia.
Sabemos que para dejar atrás esa condición desigual, las mujeres necesitamos más que voluntad personal: requerimos políticas públicas que reconozcan el peso específico de la discriminación y las maneras como se expresa en nuestras vidas.
Superar la situación de gran desventaja que vivimos por el simple hecho de ser mujeres, no depende sólo de “echarle ganas”.
Que una mujer aprenda a prevenir la violencia o a salir de ella; que desarrolle sus habilidades y conocimientos para vivir mejor; que acceda a la justicia a que tiene derecho, precisa una decidida política pública que la respalde y la proteja.
Hoy, esa política pública avanza en el plano nacional, en el estatal y en el municipal. Y lo hace no sólo con instrumentos jurídicos; no sólo con nueva legislación y compromiso de los congresos, sino, y sobre todo, con presupuesto para llevar adelante los programas y acciones en beneficio de las mujeres.
Con mucho esfuerzo, estableciendo alianzas y compromisos con las organizaciones de la sociedad civil, con la academia y el sector privado, estamos construyendo un andamiaje institucional que realmente blinde y proteja los derechos de las mujeres y las niñas en nuestro México.
La Comisión Nacional que encabezo es fruto e instrumento de esa política que ─venciendo resistencias y prejuicios de género─ está impulsando acciones para prevenir y erradicar las diferentes modalidades de la violencia que viven las mujeres en ámbitos privados y públicos, atendiendo los factores de riesgo que propician o profundizan esas violencias.
Lo que no se conoce no se puede mejorar, de eso estoy convencida. La violencia contra las mujeres sigue siendo un territorio con amplias zonas veladas que es necesario iluminar mediante el estudio y el análisis, para tomar acciones con conocimiento de causa.
Entre las diversas tareas de esta Comisión, hemos desarrollado investigaciones en distintas ciudades del país para conocer los factores sociales, culturales, económicos, ambientales, que propician la violencia contra las mujeres, aquellos que la detonan y la profundizan, y los elementos del entorno que previenen esa violencia o bien que la alimentan.
Desde luego, los estudios resultaron de una gran complejidad, porque la violencia es multicausal. Y su expresión también es múltiple: va desde los estereotipos que normalizan la violencia en las familias, en las escuelas, en las calles ─como oír decir: “ve qué mal maneja, claro: es una mujer”─, hasta expresiones de violencia que son delitos: la violación sexual, la tortura, la trata de mujeres, el homicidio.
Lamentablemente, muchos de estos delitos quedan en la impunidad, en parte porque las mujeres no se atreven a denunciar. No denuncian, porque no confían en que van a obtener justicia ni tienen asesoría alguna para hacerlo; no denuncian porque temen el señalamiento social; no denuncian porque no se sienten fuertes para soportar todo el proceso.
Para aquellas que finalmente se deciden a hacerlo, existe una fuerte probabilidad de que vivan una re-victimización en aquellos Ministerios Públicos donde los operadores carecen de una sensibilización de género y a veces, hasta de los más elementales conocimientos para desarrollar sus funciones y garantizar justicia a la mujer violentada.
Así como ésta necesita algo más que su voluntad para acceder a la justicia, así también requiere un decidido apoyo para romper los círculos de violencia que vive en el hogar, en el trabajo o en su comunidad.
Acercar a las mujeres las herramientas y los soportes necesarios para que realmente detengan la violencia en su contra o la de sus hijos, abrirles los caminos para que accedan a la justicia, es una tarea de política pública.
Quiero compartirles que, en este sentido, avanzamos el año pasado. El 10 de diciembre pusimos la primera piedra del Centro de Justicia para las Mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Se trata de un concepto de atención integral que coordina, tanto el trabajo de organizaciones dedicadas a atender a mujeres víctimas de violencia, como el trabajo institucional de salud y de procuración e impartición de justicia.
¿Qué significa lo anterior? Que en un mismo sitio, las mujeres que necesiten denunciar violencia ya no buscarán con quién dejar a los niños para desplazarse al centro de salud, al DIF, al Ministerio Público: todos esos servicios los encontrarán allí.
Bien acompañadas y asesoradas por personal respetuoso y sensible, por personal muy calificado, las mujeres que necesiten denunciar maltrato físico, un incumplimiento de pensión alimenticia, violación, torturas, privación ilegal de la libertad, podrán hacerlo en un espacio confidencial, amable y seguro.
Incluso, quienes sientan en riesgo su integridad personal o la de sus hijas e hijos, quienes teman por su vida si regresan a su casa luego de denunciar, no tienen por qué preocuparse: el Centro de Justicia para las Mujeres las canalizará a un refugio seguro. El personal les ofrecerá posibilidades de obtener un empleo para resolver el día a día.
Así, sin el ahogo de no saber qué hacer, con la certeza de que pueden tomarse un tiempo razonable para decidir su futuro, ellas pueden recomponer sus pasos y elegir lo mejor para sí y para su familia.
Toda nuestra intención es abrir siete nuevos Centros de Justicia para las Mujeres en este 2011: en La Montaña de Guerrero, en Chiapas, en el Estado de México, en Campeche y en el Distrito Federal, entre otros.
Nos encantaría que próximamente pudiéramos decir que también en Puebla hay posibilidades de abrir su propio Centro de Justicia. Estamos en la mejor disposición de acompañarlas en el proceso.
Quiero terminar recordando algo que, a veces, la prisa cotidiana nos hace olvidar: no basta con promover el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia; el cambio que necesitamos también debe reducir las posibilidades de que las mujeres vivan violencia.
Estamos conscientes de que, paralelamente a la nueva institucionalidad para prevenir, atender y castigar la violencia, es prioritario incidir en el ámbito donde se gesta, es decir: en la cultura, visibilizando los estereotipos.
En este sentido, la Comisión se ha propuesto aportar su esfuerzo para visibilizar la normalización de la violencia en la sociedad.
Actualmente, tenemos en marcha una campaña de sensibilización nacional, en radio, televisión, internet, y carteles en sitios públicos, que alertan sobre la violencia que se expresa en los estereotipos.
“Visibilizar para prevenir”, es uno de los principios en que esta Comisión basa la primera fase de su campaña, dirigida a generar un cambio cultural. Un cambio que empieza por reconocer cómo tenemos a la violencia siempre al lado, en el comentario, en el chiste, en las actitudes, en los gestos discriminatorios hacia las mujeres.
Es esa violencia que vivimos a diario y que, por eso mismo, ya no nos resulta tan significativa. Pero precisamente sobre esa violencia crecen las violencias más severas que tanto daño están causando a nuestro México.
Mostrar esta violencia, reconocerla y rechazarla es una tarea en la que las mujeres de Puebla y de toda la nación debemos trabajar unidas.
Les agradezco en lo que vale su atención y las felicito ampliamente por este Centro Integral para las Mujeres Activas que tiene mucho por ofrecer.
Mi reconocimiento al gran esfuerzo desarrollado por todas y cada una de ustedes para convertir este sitio en una puerta de esperanza y futuro para las mujeres poblanas.
Muchas gracias
Última modificación:
Apr 14, 2011 6:52:17 PM por Susana Jiménez